
En Junio del 2008 realicé un viaje inolvidable, me fui a visitar los espectaculares "Ski resorts" ubicados cerca de Queenstown, una pequeña ciudad localizada en la isla sur de Nueva Zelanda.
Pero el motivo de mi viaje no era
eminentemente turístico, estaba alimentado por el combustible que alimenta a
los emprendedores, una insaciable sed para iniciar una nueva aventura de
negocios para tratar de obtener lo más preciado en este tipo de retos, el
conocimiento.
Pero la aventura, no había comenzado con
mi viaje a ese hermoso país austral, había comenzado tiempo atrás con la visita
del "Snowmaker"/ el Fabricante de Nieve italiano a Colombia.
Mi nuevo amigo italiano, el fabricante de
nieve, partió de Bolzano, una pequeña y hermosa ciudad alpina ubicada al norte
de Italia, muy cerca de la frontera con Suiza; condujo cientos de kilómetros
hasta llegar a Milán para tomar su vuelo internacional a Madrid, para luego
cruzar el atlántico y finalmente aterrizar en los andes colombianos.
Nos encontramos en el aeropuerto El Dorado
de Bogotá a las 18:00 horas, muy tarde ya para tomar el vuelo que nos llevaría
a la ciudad andina de Manizales.
El plan B era conducir los 300 km que
separan a Bogotá de Manizales, durante la noche.
Pues bien, ubicamos su equipaje alpino en
la camioneta, no sin antes explicarle al fabricante de nieve, que recorrer los
300 kms de distancia nos tomaría siete horas, a diferencia de las 3 horas que había tardado él, en conducir los 300km que separan a Bolzano
de Milán.
Cinco horas más tarde y 260 kilómetros después, bueno en mi caso, ya que en el caso del fabricante de nieve, se trataba de 20 horas más tarde y 10,160 Kilómetros después; estábamos en Padua, un pequeño poblado ubicado a 40 kms de Manizales, pero teníamos un nuevo inconveniente, la vía se encontraba cerrada, la Policía no permitía el flujo vehicular a esa hora debido al fuerte invierno y a la inestabilidad geológica en el conocido sector de Sabinas.
Después de conseguir la autorización de
seguir conduciendo esa noche, ya que tomaríamos el desvío en el sector de la
Esperanza para conducir hacia el nevado del Ruiz y descender a Manizales por la
vía de los termales del Otoño, pudimos continuar nuestra jornada.
Ahora nos encontrábamos descendiendo por
el macizo volcánico, y de forma increíble el fuerte invierno hizo una tregua y
de esta forma el fabricante de nieve italiano pudo observar maravillado, el inmaculado
nevado del Ruiz en todo su esplendor; igualmente pudo realizar unas
mediciones del bulbo de temperatura nocturno en el sector, para determinar la
posibilidad de fabricar nieve en el parque natural de los nevados, mediante el
uso de sus cañones de nieve.
Ahora era yo, quien 38 horas más tarde y 16,000 kilómetros después ( Bogotá-Lima-Santiago-Auckland-Queenstown), me encontraba aterrizando en Queenstown, el corazón de los Alpes Neozelandeses.
Porque visitar los "Ski Resorts"
de Nueva Zelanda y no alguno más cercano? bueno, precisamente las condiciones climatológicas
de las montañas Neozelandesas son muy similares a las del macizo volcánico
andino colombiano, debido a la alta humedad relativa en el ambiente, que
dificulta la producción de nieve, por lo tanto era necesario visitar ese país
austral con el objeto de recibir entrenamiento en tiempo de real en situaciones
muy similares a las que enfrentaría en el Parque Nacional de los Nevados.
Ahora me encontraba extasiado en el área de esquí del sistema
montañoso denominado en forma muy apropiada “The Remarkables”, no solo
visitando un “Ski Resort” de primer nivel no, también estaba en compañía de los
fabricantes de nieve italianos que han perfeccionado su técnica hasta llevarla
al estado del arte y me estaban mostrando el corazón de sus hermosos sistemas mecánicos.
Había decidido continuar mi recorrido utilizando un “Moto ski”, no
solo debido a que la denominada modalidad de “cross country” es muy fatigante,
sino para evitar más bien, retrasar a los fabricantes de nieve italianos,
algunos de ellos excampeones olímpicos en ese deporte.
Debido a la posibilidad de navegar por alguna de las bifurcaciones
infinitas en el espacio-tiempo, algunas veces de forma misteriosa para el ser, hubo
una variación en mi itinerario de regreso al país andino, que me llevó a
realizar una visita no programada a la “SkyTower”, la torre más alta del
hemisferio sur, ubicada en Auckland, en donde conocí el “Skywalk” , que me
indujo la posibilidad de navegar una línea del tiempo, que me permitió años después, diseñar y
construir el primer y único “Skywalk” de Latinoamérica, desarrollando tecnología
propia.
Pero este Blog no es para hablar sobre la pasión de los “Skywalkers”,
es más bien para ayudar a encender la pasión de los hijos de los andes para
volver a esquiar en sus impresionantes macizos volcánicos.
Mi plan de negocio beta, contemplaba el diseño y la construcción de
tres pistas de ski, de 2km, 1km y 500 mts de longitud respectivamente, con
diferentes niveles de dificultad cada una, utilizando 20 cañones para producir
nieve, alimentados con los recursos hídricos de la laguna Verde y la laguna del
Otún.
No es mi intención entrar en detalles técnicos, solo quiero dejar
una inquietud final, podríamos estar cerca de una generación que viviendo en los andes colombianos, solo podrá
conocer la nieve a través de fotos?
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